El pasado jueves, amanecieron ataviados Nuestros Sagrados Titulares anunciándonos el recién comenzado tiempo Ordinario, en el que se recuerda el mismo misterio de Cristo en su plenitud.

La Santísima Virgen de la Victoria aparece esplendorosa y bellísimamente vestida con un manto de terciopelo burdeos, la saya de tisú de color blanco bordada por D. Francisco Contioso, donada por la Hermandad de las Tres Caídas en 1953 y restaurada en 2011 por el taller de D.ª Genoveva Rodríguez Sánchez, y un rostrillo que se configura con minúsculos pliegues a partir de una organza de seda color marfil, el cual favorece y realza su belleza. Completan su ajuar una toca de encaje beis y un fajín de tisú de color blanco, con bordados de la señora Rodríguez Sánchez del año 2011, que se anuda con una delicadeza suprema en su cintura.

La Madre de Dios, entre otras joyas, luce sobre sus benditas sienes la corona de plata sobredorada que cincelara en 1954 Ntro. Hno. D. Jesús Domínguez (q. e. p. d.), así como porta en su mano derecha un pañuelo de encaje Duquesa color marfil.

Por su parte, el Señor de la Humildad se presenta ataviado con una túnica de sarga color beis y porta un juego de cíngulo y cordones en oro. La imagen se completa con las potencias en plata sobredorada de Seco Velasco de 1942.